lunes, 29 de septiembre de 2008

OCTUBRE MES DE TRADICIONES

Octubre Mes de Tradiciones
OCTUBRE, MES DE TRADICIONES
No hay país en el mundo que tenga tantas tradiciones juntas en un mes, como las tenemos en el mes de octubre en el Perú.Octubre, mes de tradiciones en el Perú, trae muchos recuerdos a mi mente. Este mes se caracteriza por ser el mes del Señor de los Milagros, mes de toros, mes de los turrones, de la mazamorra morada, de la canción criolla y también de los terremotos. Esto último se debe a que, casualmente, han ocurrido algunos terremotos en el mes de Octubre y por ser este mes muy significativo para los peruanos, el temor popular empezó a relacionarlo como mes de terremotos.
. La Procesión del Señor de los Milagros es una tradición y creencia religiosa peruana de más de 300 años. La imagen del Cristo de Pachacamilla es sacada en andas y la procesión recorre las calles de Lima durante varios días en el mes de octubre, siendo cientos de miles los que acompañan al Cristo Moreno, habiéndose convertido en una de las manifestaciones religiosas más grandes del mundo.Octubre es conocido también como el "Mes Morado" ya que, especialmente en la ciudad de Lima, calles, casas y muchos lugares públicos son adornados con banderas y pancartas de dicho color. Muchas personas se visten con hábitos de color morado también, otros llevan una corbata o una cinta morada acompañada de un detente en el pecho y las camisetas del Alianza Lima, uno de los equipos más populares del Perú, se tiñen de morado durante todo el mes de octubre. Una vela de color morado es prendida en muchas casas en señal de homenaje a nuestro Cristo Moreno o Cristo de Pachacamilla.
La Plaza de Acho de Lima se viste de gala a fines de octubre ya que se da inicio a la feria taurina más importante de Sudamérica, donde toreros de diversas nacionalidades se disputan el Escapulario de Oro del Señor de los Milagros. Entre orejas y rabos es el público el que decide, con pañuelo blanco al aire, quien es el que ofreció la mejor faena en las tardes taurinas, haciéndolo ganador de tan disputado Escapulario.
¡Cómo olvidar el sabor de los turrones de Doña Pepa!... Exquisito manjar que fue inventado por Doña Josefa Marmanillo, una mujer que vivía en un fundo algodonero en el Valle de Cañete y a quien todos, cariñosamente, la llamaban con el sobrenombre de “Doña Pepa”. Ella era una esclava que fue libertada por sufrir de una parálisis a los brazos y manos, pero que debido a su fe en el Cristo Morado se sanó mientras le imploraba por ayuda. En agradecimiento al Señor, elaboró un dulce muy delicioso al que todos en el Perú conocemos como el “Turrón de Doña Pepa”.Un personaje de mi infancia viene a mi memoria: “El Moqueguano” o “Moque”, como también lo llamábamos en los Barrios Altos. Moque recorría los colegios de los Barrios Altos vendiendo alfajores, y también turrones cuando llegaba octubre. Moque cargaba sus alfajores en una caja de madera con asa que él mismo construyó y allí estaba a la salida del colegio, vendiendo o cobrando a los que le fiaba. Su clásica adivinanza era lo que atraía mucho a los escolares. Nunca pude acertar la cantidad de monedas que cogía en su mano y que uno tenía que adivinar para ganarse un alfajor gratis. Pienso que el Moqueguano es una tradición olvidada ya que no se le ha hecho justicia en nombrarlo en las tradiciones limeñas, como se ha nombrado al vendedor de Revolución Caliente o al Molientero.
¿Qué peruano no habrá comido alguna vez un combinado de arroz con leche y mazamorra morada en “los agachados”?... Creo que eso forma parte de las tradiciones limeñas y de una Lima antigua y mazamorrera que cada vez se va modernizando más.La historia de Lima conserva el nombre de una de sus más célebres mazamorreras: “Ña Aguedita”. Manuel Atanasio Fuentes, en 1866, contó que Ña Aguedita era una de las tres fresqueras que, antaño, vendía en el Portal de Escribanos, en la Plaza de Armas de Lima, y que era célebre por sus frescos, mazamorra y champús. Por la mañana, Ña Aguedita vendía frescos, y por la noche vendía mazamorra morada y champús de agrio y de leche. Durante las noches, era difícil conseguir un asiento en las bancas donde se sentaban los comensales que buscaban los sabrosos dulces de Ña Aguedita. Esas bancas recibían a lo más notable de la población de Lima y a parejas de enamorados y matrimonios que a base de esos deliciosos dulces conquistaban el paladar, y el corazón, del ser amado.“